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October 16, 2009

Querido presupuesto: ¡Hazme caso por favor!

Publicado en:Finanzas, General

Un presupuesto no es otra cosa sino una herramienta que nos ayuda a decirle a nuestro dinero qué es lo que tiene que hacer. En otras palabras, nos indica en qué rubros y cuánto debemos gastar hoy para lograr objetivos de más largo plazo. Sin embargo muchas veces el canalla parece no querer seguir nuestras órdenes y se sale de control a la menor provocación ¿Por qué razón sucede esto?

  1. Olvidamos los pequeños gastos. Presupuestamos renta/hipoteca, gasolina, colegiaturas pero no presupuestamos los pequeños “premios” diarios, la cajetilla de cigarros, el capuchino mañanero, la visita a la “tiendita”. Todos estos gastos parecen insignificantes pero, por su recurrencia, tienen gran impacto en nuestro presupuesto.
  2. Dejamos a un lado gastos anualizados como impuestos, primas de seguros, regreso a clases, etc. No nos engañemos, nos guste o no tendremos que pagarlo y qué mejor que prevenirlos con tiempo. Si todos los años pagamos inscripciones y útiles entonces ¿Por qué esperar hasta el último momento para “tronarnos los dedos”?
  3. Planeamos solo para los días soleados. Deseamos que la vida sea color de rosa donde las cosas sucederán tal y como deseamos. “Que ese cliente difícil pague a tiempo”, “Que nuestro jefe se ponga guapo con los bonos semestrales” y a partir de ahí hacemos presupuestos. Pero ¿qué tal si nuestro cliente cambia de opinión, despiden a nuestro jefe o nos rompemos una pierna? No planear solo para lo bueno sino también para lo malo puede evitar grandes descalabros en nuestros bolsillos.
  4. Dejamos de ser flexibles. Recuerda que eres tú quien le dice a su dinero qué es lo que tiene que hacer y no al contrario. Podemos permitirnos el lujo de hacer cambios en el camino y destinar recursos a dónde queramos. Las reglas inflexibles solo ayudan al sentimiento de frustración y a abandonar nuestras metas. Si las circunstancias cambian, entonces el presupuesto cambia.
  5. Preocuparnos demasiado por la forma y no por el fondo. Confieso que nuestro presupuesto no es otra cosa sino un archivo de Excel cuya página actualizada se imprime y se pega a un lado del refrigerador, tan tan. Existen programas muy interesantes y llenos de funcionalidades pero recuerda el dicho “basura entra, basura sale” No importa lo bueno que sea el programa, lo importante son nuestras decisiones y el registro certero y constante.
  6. Seamos realistas. Si realmente amas el manicure spa o los zapatos finos, presupuéstalos, no se trata de robar o mentirse a uno mismo. Acepta aquello que no estás dispuesto a cambiar y presupuéstalo. Vive en paz el manejo de tú dinero.
  7. La perfección inmediata no existe. El primer presupuesto pueden no ser 100% exacto, no importa, mejóralo pero no lo dejes. La práctica te llevará al presupuesto ideal.

Tomar el control de nuestro dinero puede requerir tiempo y esfuerzo, pero la satisfacción de lograrlo y la paz mental asociada nos permiten enfocar nuestra energía hacia nuevas metas y oportunidades.

Enlace: KarlaBayly.com

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