Por: Tere Guillén
Frecuentemente sucede que recibimos nuestro ingreso y no sabemos con certeza en que se distribuye, sólo nos percatamos de que ya se acabo, generalmente antes de que llegue la próxima semana, quincena o catorcena según sea el caso. Claro los gastos fuertes se tienen presente, pero hay un sin número de ellos que no están contabilizados y que al irse sumando pueden representar un diferencia a considerar.
Para tener un mejor control de lo que está pasando con el ingreso familiar, no se requiere ninguna herramienta sofisticada, básicamente elaborar un presupuesto se puede hacer en una hoja electrónica o un con papel, lápiz y calculadora para iniciar un borrador; lo importante es que entre todos los miembros de la familia realicen una lista de necesidades que se manifiesten mediante un egreso monetario, cada uno deberá contemplar los gastos personales y comunes (comparten entre todos) para al final determinar el egreso total de la familia como un “PRIMER” borrador, es muy importante no eliminar o desestimar ningún gasto, ya sea el monto del lunch de los hijos, gasto de periódico o de compras no planeadas (cigarros, refrescos etc), el objetivo de ese primer borrador es tener claro e identificados todos los tipos de gastos que hace la familia.
El siguiente paso sería ver si estos gastos son aceptables o no o si son necesarios o no, es importante contemplar un monto para situaciones emergentes, al final qué si se queda o qué no, es algo que tendrán que negociar como familia, y lo anterior es importante porque si alguien de la familia no está de acuerdo lo más seguro es que no respete los “acuerdos presupuestales”.
Lo importante es hacer un esfuerzo y elaborar los borradores o previos de un presupuesto familiar, y adoptar el que más se acomode a las necesidades reales de la familia si caer en excesos (en ambos sentidos).
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