Después de varios días de espera y de creación de expectativas sobre la opinión de la gente que sabe de economía, llega el 17 de julio, día de la publicación de las decisiones de la Junta de Política Monetaria de Banco de México. Mas que la decisión sobre el movimiento que realizaría en la tasa de interés de referencia, que todo mundo tenía ya descontado sería de 25 puntos base para situarla en 4.50%, tal como fue, el punto de interés estaba en el mensaje que mandaría a los mercados. Queríamos oír algo positivo, algo negativo, un plan de acción, no se, algo interesante. Y nada, no dijo absolutamente nada nuevo. Menciona que la crisis económica de los países industrializados ya tocó fondo, cosa que ya sabíamos desde hace más de un mes; que el mercado laboral en Estados Unidos continúa deprimido, algo que oímos cada semana; que las economías emergentes asiáticas resurgirán vigorosas de la crisis y continuarán comiéndose al mundo y que México cada día se queda más atrás, algo conocido por todos (con excepción de nuestros diputados y senadores, por supuesto); que la actividad económica en México durante el primer semestre se desplomó por nuestra dependencia al sector externo y, en particular a los Estados Unidos, algo que no hemos podido corregir en décadas; que la inflación del 2009 rondará el 4%, cifra similar a la estimada por un servidor hace 7 meses, y al final del comentario concluye que después de esta baja “hará una pausa en el ciclo de relajación monetaria” y que cuidará el balance de riesgos. Perdón, pero eso y nada es lo mismo, ya lo sabemos, me dejaron igual que antes de leer su reporte. Lástima de expectativas.
Guillermo Solorio. x.5330 soloriog@banregio.com
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