A últimas fechas, con el tipo de cambio sobre los $14, he oído en repetidas ocasiones comentarios sobre la influencia que la devaluación de la moneda tendrá sobre la inflación del 2009. Ciertamente es verdad que una depreciación de la moneda ejerce una presión al alza de los costos de producción que las empresas tratarán de trasladar a los precios de venta finales, sobre todo en la medida en que se va percibiendo que los nuevos niveles del tipo de cambio serán “permanentes”, pero esta es sólo una parte de la moneda, la contra parte es la severa contracción actual del consumo, tanto las personas como las empresas mismas restringen el gasto lo más posible y compran lo menos posible. Creo que ambas partes del mismo hecho son ciertas y se dará un equilibrio entre ambas. Lo que también creo que se va a dar es que la porción de los aumentos de los insumos que no se pueda traspasar a los precios de venta tendrá que reducir los márgenes operativos de las empresas y que ello tendrá que ser compensado con una mayor eficiencia en gastos y en el uso del capital de trabajo, léase inventarios, cuentas por cobrar y cuentas por pagar.
Guillermo Solorio. x.5330 soloriog@banregio.com
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